Obediencia plena a un verdadero mentor

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Uno de mis mejores Mentores de la vida y la prosperidad, fue una persona muy exigente. Cuando mi  Mentor T.  decía para hacer algo, tenía que hacer absolutamente todo sin preguntar el porqué. Sólo tenía que hacer.

Si el Mentor T me decía que con una cuchara, recogiera agua de un recipiente y que ponga en otro recipiente; tenía que hacer. Uno al principio piensa, ¡qué locura!, pero ¿para qué se tiene que hacer con una cuchara?, es mejor directamente pasar el agua de un recipiente a otro.

Bueno, esta es una manera incorrecta de pensar y si llegas a decir, que uno tardaría miles de años en llenar el otro recipiente, ¡estás despedido!.  De hecho he perdido a algunos muy buenos Mentores por no confiar ciegamente desde el principio, por no tener la suficiente capacidad de poner mi mente en blanco, tener humildad, ser modesta, escuchar con amor y seguir sus sugerencias, sus enseñanzas o sus exigencias. Con el ejemplo anterior, este Mentor T me hizo ver dos cosas que manifestaba: lo obstinada que era con mis propios pensamientos y la falta de mi humildad para seguirlo.

También, algo que descubrí fue que los verdaderos Mentores no tienen mucho tiempo. Te dicen hacer esto y aquello. Y prefieren que uno mismo vaya descubriendo su propia respuesta, su propio camino. Mi camino como Ser y mi crecimiento como Ser, con este Mentor fue de casi 5 años, de los cuales creería que 3 años, no le presté mucha atención. Pero Gracias a Dios, él fue una persona con paciencia y me ayudó a crecer.

Cada vez que me pedía hacer algo similar a lo de la cuchara y recipiente, y le preguntaba ¿debo hacer? ¿debo continuar? Y en una de esas consultas, recuerdo que respondió: no uses tu cabeza, no me critiques, no juzgues si es lo correcto o no, si te expresé correctamente o no, simplemente no seas obstinada, terca con tu forma de pensar. ¡simplemente haga lo que digo y comprenderá!

Me dijo en una oportunidad: En esta dimensión en la cual te estoy tratando de llevar, tu inteligencia actual no vale nada. Si la inteligencia del ser humano es el secreto para la felicidad, creo que todo el mundo estaría feliz. Todo el mundo tendría mucho dinero, sería abundante y próspero.

Mi Mentor T me enseñó que la vida plena y próspera es así. El recipiente 1 es la vida pobre, el recipiente 2 es la vida de riqueza. Saltar de ser una persona sin un centavo a un multimillonario, según él, es fácil (ganar una lotería, comprar algo barato y venderlo a mayor precio, encontrar una billetera con mucho dinero, etc.), solo que pierdes todo con la misma velocidad, porque no la mereces, no estás preparado a recibir ese dinero y no logras mantener esa riqueza contigo. Pero saltar de ser pobre a ser un rico, tiene un proceso largo muy parecido a esta cuchara con agua.

Después de pasar de un recipiente a otro durante horas, la cuchara parecía brillar más, mi Mentor en ese momento me dijo que esa cuchara es el diamante que llevo dentro de mi ser, que necesita pulir todos los días para merecer la riqueza.

Cuando alguien me pide mentoría, por esto que aprendí, suelo ser muy exigente.  Y puedo decir gracias a Dios que tuve alumnos que lograron acceder a la mente próspera y por consiguiente lograron la libertad financiera, buscan verdaderos mentores de la vida y son felices a su manera.

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